El Slender Man (El Hombre Delgado) es un caso fascinante para el historiador del futuro, pues es el primer gran monstruo nacido íntegramente de la era digital. No surgió de la tradición oral de siglos pasados, sino de un concurso de Photoshop en el foro 'Something Awful' en 2009. Sin embargo, su evolución demuestra cómo se construye el folclore: la comunidad de internet tomó la imagen y creó una mitología colaborativa tan densa y aterradora que cobró vida propia, saltando de la pantalla a la realidad (con consecuencias trágicas reales).

Se lo describe como un humanoide anormalmente alto y delgado, vestido con un traje negro impecable y corbata (roja o negra). Su rasgo más perturbador es su rostro: totalmente blanco, liso, sin ojos, nariz ni boca. A veces le brotan tentáculos negros de la espalda. Slender Man no corre; se teletransporta o se mueve estáticamente, apareciendo siempre a lo lejos, observando. Se lo asocia con bosques, parques infantiles y la desaparición de niños. Su presencia causa interferencia en aparatos electrónicos (estática en cámaras, fallos de audio) y una enfermedad física en sus víctimas llamada 'Slender Sickness' (tos, paranoia, sangrado nasal).

Slender Man actúa como un depredador psicológico. Acecha a sus víctimas durante meses o años, volviéndolas paranoicas, aislándolas, hasta que finalmente se las lleva a una dimensión desconocida. Funciona como un 'hombre del saco' moderno, pero adaptado a la era de la vigilancia y la tecnología. Es el miedo a ser observado por algo que no podemos comprender ni definir. Su falta de rostro lo convierte en una pizarra en blanco donde proyectamos nuestros peores temores. Representa la naturaleza viral del mal y cómo una idea ficticia, si se cree en ella con suficiente fuerza, puede manifestarse en el mundo real.