En los *townships* y zonas rurales de Sudáfrica, el miedo al Tokoloshe es tan real que afecta la arquitectura interior de los hogares. Muchas personas levantan sus camas sobre ladrillos, elevándolas inusualmente alto del suelo. ¿La razón? El Tokoloshe es bajo y no puede trepar, así que esa es la única forma de dormir seguro.
El Tokoloshe es un espíritu maligno del folclore zulú y xhosa, creado por un *sangoma* (chamán) malévolo para causar daño a un enemigo. Se describe como una criatura pequeña, peluda, parecida a un gremlin o un oso de peluche grotesco, a veces con una cresta ósea en la cabeza o un agujero en el cráneo, y un pene desproporcionadamente grande. Es travieso en el mejor de los casos y mortal en el peor. Puede causar enfermedades, robar dinero, provocar divorcios y, según la creencia, violar a las mujeres mientras duermen.
Para crear un Tokoloshe, se dice que un brujo debe desenterrar un cadáver reciente, clavarle una estaca caliente en la cabeza y encoger el cuerpo mediante magia oscura, arrancándole los ojos y la lengua para que no pueda obedecer a nadie más que a su amo. Es un zombi de bolsillo diseñado para la maldad doméstica. Aunque los forasteros lo vean como superstición, el Tokoloshe se utiliza a menudo para explicar la desgracia inexplicable en comunidades empobrecidas. Si alguien pierde el trabajo o enferma repentinamente, 'le han enviado un Tokoloshe'. Es la encarnación de la envidia vecinal y la brujería urbana, un terror pequeño que se esconde debajo de la cama y muerde los dedos de los pies de quienes duermen desprevenidos.