Esta es la versión francesa y moderna del arquetipo global de la autoestopista fantasma, conocida en Francia como la 'Dame Blanche' (Dama Blanca). Aunque existen relatos similares en todo el mundo, en Francia la leyenda adquirió una verosimilitud inusual gracias a casos reportados por testigos sobrios y, en ocasiones, por la gendarmería. El caso más famoso ocurrió en Palavas-les-Flots en 1981, donde cuatro jóvenes afirmaron haber recogido a una mujer de blanco que luego desapareció dentro del coche en marcha.

La narrativa suele seguir un patrón preciso: es de noche, llueve o hay niebla. Un conductor solitario o una pareja ve a una mujer vestida de blanco al borde de una carretera secundaria o cerca de una curva peligrosa. Al detenerse, ella sube al vehículo, a menudo al asiento trasero. Permanece en silencio o se muestra agitada al acercarse a un punto específico del trayecto. De repente, grita '¡Cuidado con la curva!' o simplemente señala el peligro. Cuando el conductor, sobresaltado, supera el obstáculo y se gira para agradecer o calmar a la pasajera, encuentra el asiento vacío. El cinturón de seguridad sigue abrochado o la puerta nunca se abrió.

Para los folcloristas, esta Dama Blanca es una evolución de las hadas o espíritus guardianes de los caminos de la antigüedad, adaptada a la era del automóvil. A diferencia de otros fantasmas que buscan venganza, la Dama Blanca francesa suele interpretarse como un espíritu protector o una advertencia. Se cree que es el alma de una mujer que murió en un accidente de tráfico en ese mismo lugar y que ahora intenta evitar que otros sufran su mismo destino. Sin embargo, el trauma del encuentro suele ser tan fuerte que los conductores acuden a la policía en estado de shock. Es una leyenda que habla de la fragilidad de la vida en la carretera y de cómo la muerte moderna, violenta y repentina, deja una huella energética en el asfalto.