El Baital (o Vetala) es una de las criaturas más singulares del folclore hindú. No es un fantasma en el sentido occidental, ni un zombi, sino un espíritu que ocupa cadáveres para animarlos. Habita en los cementerios y crematorios ('ghats'), colgando boca abajo de los árboles como un murciélago gigante. Es un ser del liminal, un guardián entre la vida y la muerte, poseedor de un conocimiento absoluto sobre el pasado, el presente y el futuro.
La leyenda más famosa es la del 'Baital Pachisi' (Los 25 cuentos del Baital), donde el legendario Rey Vikramaditya promete a un hechicero capturar a un Baital y traérselo en silencio. Cada vez que el rey atrapa al cadáver poseído y lo carga sobre su espalda, el Baital le cuenta una historia compleja con un dilema moral al final y le exige una respuesta. Si el rey sabe la respuesta y calla, su cabeza estallará; si responde, rompe el voto de silencio y el Baital escapa volando de vuelta a su árbol.
El Baital es cínico, sabio y tramposo. No busca matar por hambre, sino desafiar el intelecto y la moralidad de los humanos. Representa el caos necesario que pone a prueba el orden ('dharma'). Aunque su apariencia es cadavérica y aterradora (ojos brillantes, cuerpo en descomposición), es una figura respetada en el tantrismo. Se cree que los hechiceros buscan dominar a los Vetales para convertirlos en esclavos y obtener poderes proféticos. El Baital nos recuerda que la muerte no es el fin de la consciencia, y que a veces, los muertos entienden la vida mejor que los vivos.
