El 'Hombre del Saco' es la figura arquetípica del miedo infantil en España, utilizada durante generaciones para inducir obediencia. 'Portate bien o vendrá el Hombre del Saco y te llevará', es la amenaza que resuena en la memoria de millones. Sin embargo, lo que muchos ignoran es que este 'coco' tiene un origen histórico espeluznante y real, basado en la crónica negra de una España supersticiosa y pobre del siglo XIX y principios del XX.

La leyenda se alimenta de casos reales de secuestradores y asesinos, pero el más infame es el crimen de Gádor (Almería) en 1910. En aquella época, existía la creencia popular y absurda de que la sangre y la grasa ('manteca') de los niños sanos podían curar la tuberculosis, una enfermedad mortal y común entonces. Un curandero local, Francisco Leona, convenció a un hombre rico y enfermo de que esta era su única cura. Para ello, secuestraron a un niño, Bernardo González, lo metieron en un saco y lo asesinaron brutalmente para extraerle sus fluidos. Este tipo de criminales, conocidos como 'sacamantecas', eran muy reales.

Con el tiempo, la figura del criminal real se difuminó y se convirtió en el monstruo del folclore: un hombre viejo, de aspecto andrajoso y mirada torva, que vaga por las calles al anochecer con un saco de arpillera al hombro donde mete a los niños que se alejan de sus padres o que desobedecen. A diferencia de los fantasmas etéreos, el Hombre del Saco es terroríficamente físico y humano. Representa el peligro del extraño, del depredador que acecha en los límites de la seguridad del hogar. Es una leyenda que nace de la brutalidad de la ignorancia y que se transformó en herramienta pedagógica del miedo.