En el panteón de los fantasmas japoneses, 'Toire no Hanako-san' (Hanako del baño) ocupa un lugar especial: es el rito de iniciación por excelencia para los escolares japoneses, equivalente a Bloody Mary en Occidente. La leyenda habita en el lugar más vulnerable y sucio de la escuela: el baño de las niñas, específicamente en el tercer cubículo del tercer piso. Hanako se describe como una niña de pelo corto estilo 'bob', vestida con una falda roja antigua.

Para invocarla, uno debe tocar tres veces la puerta del cubículo y preguntar: 'Hanako-san, ¿estás ahí?'. Si responde con una voz tenue 'Sí, estoy aquí', y el valiente abre la puerta, puede encontrarse con la niña, ser arrastrado por el inodoro hacia el infierno, o ver una mano blanca emerger. El origen de Hanako varía: algunos dicen que murió durante un bombardeo de la Segunda Guerra Mundial mientras jugaba al escondite (explicando su ropa antigua), otros que fue asesinada por un abusador o un padre violento en el baño.

A pesar de su naturaleza inquietante, Hanako-san a veces es vista como una entidad traviesa más que malévola, dependiendo de la región (en algunas prefecturas es un lagarto gigante, en otras un hada benigna). Sociológicamente, Hanako representa las ansiedades escolares: el bullying, la soledad y el miedo a crecer. El baño es un espacio liminal, privado pero público, donde ocurren muchos dramas escolares secretos. Hanako es la testigo silenciosa de esos traumas infantiles, un fantasma que nunca se gradúa y permanece atrapada eternamente en la escuela.